
Y la princesita dormía plácidamente. Soñaba que volaba, que atravesaba las fronteras de su reino y se internaba en miles de bosques llenos de todo lo que a ella siempre le había faltado. También tenía pesadillas de monstruos que destruían todo aquello por lo que ella había luchado, todo aquello a lo que ella tenía algo de aprecio...
Ella soñaba y soñaba sin imaginar si quiera que al despertar se habría convertido en su propio monstruo.
Amanecía en el Reino de Azufre..
¡Qué viene el monstruo!¡Que viene el monstruo!¡Atacad al monstruo!
El reino estaba siendo destruido por aquel monstruo...lentamente, pero lo destruía...Ella alzó la cabeza.
-¡Parad!¡Dejad en paz al monstruo!
-¿Estás loca?¡Es un monstruo!
-¿Y porqué es un monstruo?
-Porque sí, porque nos está destruyendo.
-Quizás a el también le hallamos destruido.
-¡También nos está haciendo daño!.
-Nosotros también le hemos hecho daño a el.
-¡Es un ser cruel, sin sentimientos!
-Quizás por algo no los tiene, quizás nosotros no le hallamos dejado tener sentimientos...
Quizás después de todo no sea tan monstruo..Quizás..
Quizás después de todo no sea tan monstruo..Quizás..
Ella, valiente, se acercó al monstruo, que la miró y tras unos momentos de vacilación la desgarro.
Era un monstruo, era su monstruo...
No podemos crear un monstruo y luego culparlo de que destruya la ciudad.
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