domingo, 10 de octubre de 2010

Desvarío número 17; te hablo de sonrisas, paleto


Te hablo de capturar el instante con la palma de los ojos. Cerrarlos y quedarse con el, impregnando cada instancia sin apenas importancia que queda entre tu mirada y la mía, entre berso y veso, entre tú y yo, a fin de cuentas.

Te hablo de entreabrir los ojos cuando te apartas, y descubrir una sonrisa mutua.


Te hablo de sentir hacia dentro, no hacia fuera. De escalar nubes y llegar hasta lo más alto del cielo. Mirar a las nubes con desprecio, en definitiva.
De mirar a todo lo que te rodea desde lo mas alto despectivamente, sonriendo hacia tus adentros, porque sabes que pueden decir lo que quieran, pero en ese instante que, solo tú has captado, eres consciente de que no existe otro lugar, por recóndito que sea, en este mísero universo que aguarde mas amor del que se está respirando.


Por último te hablo, sin que me escuches, de que nos hemos resvalado. Me he caído desde lo más alto del cielo, me he tropezado con las nubes.
Tengo arañazos en los párpados, ya no puedo quedarme con los instantes...
Y miro a mi alrededor, y sé con toda la certeza que puede llegar a existir, que no existe otro lugar en este abrumador universo, por muy escondido que sea, que aguarde mas dolor del que se respira ahora.

Todos tendemos a volar sin pensar en la caída.

(Te lo dice una persona que esta volando, y por ahora va mas allá incluso del cielo)

jueves, 9 de septiembre de 2010

desvario número 16; todo está muy claro


Se normalizaron los esquemas; todo vuelve a su sitio.

Yo a mis historias sin acabar, a mi compás de 3/8, a mis salidas nocturnas en busca de cenas de lujo (ya sabeis, filete de ternura con patatas), a mis cigarros a pachas, a mirar sin mirar y a no sentir ni un poquito.

Vuelvo al olvido, a que me tachen de facilona y me miren de reojo al pasar.

No escapo de ausencias y me lleno el vaso aun sabiendo a ciertas que cuando eche los cubitos todo se desbordara y tendré una nueva historia sobre noches sobrias que contar.

Intentare quedarme atónita al pasar por tu vera, aprendere a que me deje de doler esa palabra y dejaré de contar mas estrellas.

Me cansare de mirar a la Luna, eso esta claro.

Pasaré otra noche mas en vela contando lunares, mirando fijamente los minutos del reloj del movil, haber si por algún casual se enciende derrepente y me cuentas que todo va bien, que yo sigo aquí y tu no te has ido.


Se han normalizado los esquemas... pero no me acostumbro a que todo esté en su sitio.

viernes, 18 de junio de 2010

Desvario número 15; ojos cansados de mirar


-¿Tienes tiempo?

-Si.

-Sientate. Ahora voy a hablar y no quiero que me interrumpas, no quiero que hables hasta que termine...


Te miro de cerca, despacio, cada vez más, a tí, cada vez menos mios mis ojos, menos tuyos los tuyos, mas nuestros, mas de ambos...¡Y me acerco! ya no hay distancia, ya no existe el espacio entre tu mirada y lo mirado, entre tu, entre yo... sólo existe el pronombre nosotros.

Y me miras, y sin darte cuenta te estoy observando, tengo ojos en la espalda, ahora en las costillas, en mis manos...¡Y te acercas! y entonces aspiro el aire que no aguanta más entre tu mirada y la mia...y me doy cuenta de que...las leyes de la fisica que dicen que dos cuerpos no pueden a la vez ocupar el mismo espacio...se equivocan.

Pero en la realidad... yo te miro, pero tu... tu no me miras. Y entonces dejo tu mirada llena de miradas mias...
Ahora, me voy, y en cuanto salga por esa puerta podrás hablar.
(Pero no habló, porque no tenia nada más que decir...)

jueves, 17 de junio de 2010

Desvario número 14; tumbada entre nubes y hierba


Me tumbé en la hierba.
Apoyada en él, fumandome un cigarro. El humo se confundía con las nubes.
¿Por qué era todo tan complicado? Rezumaba para mis adentros...
Le miraba de cerca, ¿por qué no me besas y rompes ya esta estúpida magia? ¡Tírame el cigarro! ¡Haz que las nubes se confundan conmigo!...¿A qué esperas?¿Qué necesitas?
¿Una señal, no? Yo soy una señal.
Señal de que acabaré tumbada en la cama llorando, señal de que me olvidarás y yo te recordaré por arraigo de sentirme querida y esas tonterías sentimentales. Señal de que este no es ningún final, ni ningún comienzo. Señal de que, rozarte los labios con el alma, es lo único que conseguiría que viese el sol entre tanto humo de nube...
Él se levantó.
¡No me lo puedo creer!¿Después de decirle todo eso con la mirada pretende que se lo diga con la voz? ¿Por qué no me ha entendido? ¿Acaso no habla mi idioma?
Vivíamos en mundos sumamente diferentes...
-Siéntate y bésame.

Ahora yo hablaba su idioma. Teníamos falta de comunicación; nunca supimos de perdernos entre veso y berso.

Desvario número 13; se marchó acompañado


Se marchó...
Me dejó sus besos, de recuerdo, su olor a tabaco barato y sus miradas.
Me dejó un par de abrazos para el camino y dos o tres caricias para cuando tuviese mono.
La incertidumbre de las "b" y las "v" y sus prisas con las "h".
Apagó la vela y se fue sin pagar.
Se llevó, a cambio, mi ilusión, una docena de sonrisas mas o menos, como quien va a un viaje y se lleva algo de recuerdo.
Fui un viaje por placer y ahora tocaba su regreso, su hogar, su vida, ella...
Se fue..pero no me dejó sola, al menos.

miércoles, 16 de junio de 2010

Desvarío número 12; la sincera sinceración


Odio las prisas.
Los semaforos que tienen ese sonido tan rezumbante.
El rocio mañanero e incluso los pasos de cebra.
No me gustan los abrazos, ni la calma después de la tormenta.
Aún no me e acostumbrado al TDT, ni a mirar el movil y no tener ningun mensaje.
No sé utilizar la palabra amor, ni la palabra helimorfismo y muchas veces me confundo con la diferencia entre sarcasmo e ironía.
Me encanta morderme el labio inferior, mirar al cielo y preguntarme qué habrá más allá de mi nariz.
No me gustan las noches de viernes.
Detesto los aires de grandeza y soy egocentrica.
En verdad, no sé tomarme un capuccino sin mancharme la nariz.
Tampoco sé usar el cuchillo ni el tenedor.
No me gustan los tequieros de los comentarios, ni las canciones romanticas; me parecen demasiado pegajosas.
Me hacen reir las canciones tontas, y las caídas de gordos en las piscinas.
Doy demasiada poca importancia a todo lo que no sea relacionado con mi único problema, pero aveces deberia prestar mas atención a los amaneceres por la ventana.
No me importas, no te confundas.
Me despeino sin facilidad.
Me pone nerviosa no saber donde ponerme la servilleta en las comidas de etiqueta.
Mi sonrisa está desdentada, y no podría gustarme más.
Miro por encima del hombro para no sentirme baja.
Y me hacen ilusión las llamadas inesperadas.


Me pierdo con facilidad, pero cuando no encuentro el sur, emigro a su norte.

miércoles, 28 de abril de 2010

Desvario número 11; el final de la princesa


Lo que más temía la princesita de los reinos de Azufre era saber si su sueño era su realidad.
Esa era la mayor preocupación de la princesita...
Por fin la princesita lo entendió: no es que ella soñara todas las noches desde que tenia uso de la razón que era monstruo que destruía todo lo que le importaba, si no que la realidad es que ella era un monstruo que soñaba todas las noches que era una princesita a la que le importaba todo lo que destruía por las mañanas.
Entonces la princesita despertó, y con ella desaparecieron los Reinos de Azufre, el monstruo y ella misma.

La vida es sueño.

jueves, 22 de abril de 2010

Desvario numero 10; la recaída


Volví.
Confusa y extraordinariamente inexpresiva.
Ya no dibujo, ya no escribo, ya ni digo lo que pienso.
El vació ha vuelto reclamando lo que es suyo...
¡Ay, de mi! Como decía la canción de Manu Chao "infinita tristeza", ella late en mi corazón.
El problema es que alguien llenó el vacío. No sé ni el como ni el porqué pero lo llenó. Y ahora el vacío ha vuelto cansado de intentar hacerse un hueco y no tener espacio. ¡Y es que el corazón tiene mas habitaciones que un burdel!
Me espera el silencio y el miedo a madurar.
Y estoy harta de este burdel barato de carreteras...
A veces imagino que me arranco el corazón y lo dejo durmiendo debajo de la cama... me vuelvo maniquí, me olvido de que existo y no echo nada de menos.
¿Y la tranquilidad de no tener que escuchar el compás de 3/8 de la tristeza latiendo en mi corazón? ¿Y el poder dormir cada noche sin pensar? ¡Gozo inestimable!
Gozo, pero aburrido...

No sé realmente porqué me quejo vacío, me haces que piense tanto...
Me haces sentir, y ese es otro problema.
¡Qué problemática que soy!¡Qué problemático es el vacío!

No hay definitiva en esta no conclusión