
Volví.
Confusa y extraordinariamente inexpresiva.
Ya no dibujo, ya no escribo, ya ni digo lo que pienso.
El vació ha vuelto reclamando lo que es suyo...
¡Ay, de mi! Como decía la canción de Manu Chao "infinita tristeza", ella late en mi corazón.
El problema es que alguien llenó el vacío. No sé ni el como ni el porqué pero lo llenó. Y ahora el vacío ha vuelto cansado de intentar hacerse un hueco y no tener espacio. ¡Y es que el corazón tiene mas habitaciones que un burdel!
Me espera el silencio y el miedo a madurar.
Y estoy harta de este burdel barato de carreteras...
A veces imagino que me arranco el corazón y lo dejo durmiendo debajo de la cama... me vuelvo maniquí, me olvido de que existo y no echo nada de menos.
¿Y la tranquilidad de no tener que escuchar el compás de 3/8 de la tristeza latiendo en mi corazón? ¿Y el poder dormir cada noche sin pensar? ¡Gozo inestimable!
Gozo, pero aburrido...
No sé realmente porqué me quejo vacío, me haces que piense tanto...
Me haces sentir, y ese es otro problema.
¡Qué problemática que soy!¡Qué problemático es el vacío!
No hay definitiva en esta no conclusión
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