viernes, 18 de junio de 2010

Desvario número 15; ojos cansados de mirar


-¿Tienes tiempo?

-Si.

-Sientate. Ahora voy a hablar y no quiero que me interrumpas, no quiero que hables hasta que termine...


Te miro de cerca, despacio, cada vez más, a tí, cada vez menos mios mis ojos, menos tuyos los tuyos, mas nuestros, mas de ambos...¡Y me acerco! ya no hay distancia, ya no existe el espacio entre tu mirada y lo mirado, entre tu, entre yo... sólo existe el pronombre nosotros.

Y me miras, y sin darte cuenta te estoy observando, tengo ojos en la espalda, ahora en las costillas, en mis manos...¡Y te acercas! y entonces aspiro el aire que no aguanta más entre tu mirada y la mia...y me doy cuenta de que...las leyes de la fisica que dicen que dos cuerpos no pueden a la vez ocupar el mismo espacio...se equivocan.

Pero en la realidad... yo te miro, pero tu... tu no me miras. Y entonces dejo tu mirada llena de miradas mias...
Ahora, me voy, y en cuanto salga por esa puerta podrás hablar.
(Pero no habló, porque no tenia nada más que decir...)

jueves, 17 de junio de 2010

Desvario número 14; tumbada entre nubes y hierba


Me tumbé en la hierba.
Apoyada en él, fumandome un cigarro. El humo se confundía con las nubes.
¿Por qué era todo tan complicado? Rezumaba para mis adentros...
Le miraba de cerca, ¿por qué no me besas y rompes ya esta estúpida magia? ¡Tírame el cigarro! ¡Haz que las nubes se confundan conmigo!...¿A qué esperas?¿Qué necesitas?
¿Una señal, no? Yo soy una señal.
Señal de que acabaré tumbada en la cama llorando, señal de que me olvidarás y yo te recordaré por arraigo de sentirme querida y esas tonterías sentimentales. Señal de que este no es ningún final, ni ningún comienzo. Señal de que, rozarte los labios con el alma, es lo único que conseguiría que viese el sol entre tanto humo de nube...
Él se levantó.
¡No me lo puedo creer!¿Después de decirle todo eso con la mirada pretende que se lo diga con la voz? ¿Por qué no me ha entendido? ¿Acaso no habla mi idioma?
Vivíamos en mundos sumamente diferentes...
-Siéntate y bésame.

Ahora yo hablaba su idioma. Teníamos falta de comunicación; nunca supimos de perdernos entre veso y berso.

Desvario número 13; se marchó acompañado


Se marchó...
Me dejó sus besos, de recuerdo, su olor a tabaco barato y sus miradas.
Me dejó un par de abrazos para el camino y dos o tres caricias para cuando tuviese mono.
La incertidumbre de las "b" y las "v" y sus prisas con las "h".
Apagó la vela y se fue sin pagar.
Se llevó, a cambio, mi ilusión, una docena de sonrisas mas o menos, como quien va a un viaje y se lleva algo de recuerdo.
Fui un viaje por placer y ahora tocaba su regreso, su hogar, su vida, ella...
Se fue..pero no me dejó sola, al menos.

miércoles, 16 de junio de 2010

Desvarío número 12; la sincera sinceración


Odio las prisas.
Los semaforos que tienen ese sonido tan rezumbante.
El rocio mañanero e incluso los pasos de cebra.
No me gustan los abrazos, ni la calma después de la tormenta.
Aún no me e acostumbrado al TDT, ni a mirar el movil y no tener ningun mensaje.
No sé utilizar la palabra amor, ni la palabra helimorfismo y muchas veces me confundo con la diferencia entre sarcasmo e ironía.
Me encanta morderme el labio inferior, mirar al cielo y preguntarme qué habrá más allá de mi nariz.
No me gustan las noches de viernes.
Detesto los aires de grandeza y soy egocentrica.
En verdad, no sé tomarme un capuccino sin mancharme la nariz.
Tampoco sé usar el cuchillo ni el tenedor.
No me gustan los tequieros de los comentarios, ni las canciones romanticas; me parecen demasiado pegajosas.
Me hacen reir las canciones tontas, y las caídas de gordos en las piscinas.
Doy demasiada poca importancia a todo lo que no sea relacionado con mi único problema, pero aveces deberia prestar mas atención a los amaneceres por la ventana.
No me importas, no te confundas.
Me despeino sin facilidad.
Me pone nerviosa no saber donde ponerme la servilleta en las comidas de etiqueta.
Mi sonrisa está desdentada, y no podría gustarme más.
Miro por encima del hombro para no sentirme baja.
Y me hacen ilusión las llamadas inesperadas.


Me pierdo con facilidad, pero cuando no encuentro el sur, emigro a su norte.