martes, 5 de noviembre de 2013

Desvarío número 22: Me he perdido



El se pierde cada día mi risa, mi histeria y mis miradas. Mis mentiras y mis por ques alocados y sin motivo aparente. Se pierde mis despertares, esos que tanto me gustan. Los buenos días, las buenas tardes y las mejores noches. Se pierde mis abrazos y mis pasiones nocturnas y diurnas. El olor a café y hasta el de mi cuerpo. Se pierde mi tristeza, que no existiría si no se perdiese nada, al igual que mis lágrimas y mis delirios por distorsiones de mi mente y realidad. No soy la misma, nunca lo he sido, nunca lo seré, y el no lo esta viendo. 
No sabe de que color llevo el pelo y me basta saber que aun se acuerda de que costilla es la adecuada para hacerme sollozar... Ya no sabe quien soy, ni yo lo se, y tampoco se quien es el, que le mueve, que se le pasa entre sus ojos atigrados ni que le sonroja. Guardo un par de recuerdos en mi retina, de lo que era, de lo que nunca fue y sera... 
Pasando los días no olvido su olor, pero me es difícil olerlo entre la multitud y el jazmín... recuerdo tocar su pelo y sentirme inmortal, ahora siento que podría palmarla en cualquier momento. Recuerdo su maravillosa sonrisa, pero solo la recuerdo, ya me cuesta levantarme sin ella al despertar, la recuerdo como si la tuviera enfrente pero no esta enfrente. Bajo el mismo cielo y respirando el mismo aire, pues espero, mi amor, que no estés respirando lo mismo que yo, ya que solo me produce dolor y nostalgia, de momentos inmortales, que están ahí, inmaculados en mi ser, haciéndose un profundo hueco en mis entrañas y fundiéndose con mi rutina.
Me canso de llorar en la ducha, donde mis lágrimas no parecen mas que agua, y me incomoda pensar que estoy sola, rodeada de gente que quiere que sonría siendo tu sonrisa la única que me haría sonreír.
Dicho esto, crucificarme, no quiero saber nada mas...




Desvario número 21: Carta a Corintio

Querido Corintio, me echo de menos.
No encuentro como describir el vacío que se ya no siento, por que ya no siento. Te has llevado los muebles, las paredes, las cortinas, ventanas...hasta las repisas de nuestra chimenea, en la que nos alentábamos en esos fríos otoños...
No me mal interpretes, yo te deje llevártelos, lo sé. Me he dedicado a destruirte poco a poco, hasta que anidásemos con las manos entrelazadas mirando al suelo, cabizbajos, hablando de frivolidades y odiándonos, al mismo tiempo que ya no sabíamos vivir sin rozarnos a menos de tres milímetros.
Corintio, ojalá volviese a nacer, y lo recordase todo. Por ti aguantaría la condena de volverme loca al llevar dos vidas en mi alma, solo para hacerte feliz, solo por ti, ya nunca por mi. Pero verás Corintio, yo no te daría todo ese amor que tanto has necesitado siempre, yo me apartaría de ti para morirme en mi propio cáncer.
Tengo un cáncer casi incurable, y "no creo que salga de esta". Para cuando nos volvamos a ver solo seré cenizas de aquello que algún día viste.
Me quemo, y ya no quiero que apagues el fuego, quiero arder, y creeme, querido, mis venas rezuman gasolina.
Te preguntaras los por qués, y es muy sencillo, he dejado de mirar atrás para mirar a otro lado.
Querido Corintio, espero que algún día me perdones el querer tu felicidad.

Siempre en tu alma, Némesis.