jueves, 27 de enero de 2011

Desvarío número 18: el faro que no me alumbra


Necesitaba escribir.
Aunque fuera del tiempo que hace.
Y hace frío, mucho frío...
Y mientras en mi balcón me fumo el último cigarro de la noche me pregunto ¿dónde está?
¿Donde coño te has metido, corazón?
Asqueroso vacío...está jugando al escondite...pero yo soy demasiado mayor como para jugar con él.

¿Dónde está esa luz? Esa luz cálida a la que me dirigía como las polillas en noche buena a las luces que enciende el corte inglés...
Esa luz se apagó, y ahora me toca bailar sola en esta estúpida oscuridad que envuelve mi entorno.
No hay paredes, y cuando ando me tropiezo.
La solución supongo que sería volar...pero hace tiempo que se me olvidó, además tengo rotas las alas papel maché.
Ya me habían advertido sobre ir con mariposas, al final te vuelves gusano cansado de volar y no poder...
Estoy perdida, y tu estás jugando al escondite.
Vuelve, por favor.
Enciende el faro y vuelve...

2 comentarios:

  1. El último cigarro se disfruta, uno quiere que nunca se acabe, siempre otra calada más, hasta la última, se mezcla, se comparte...
    La luz se encuentra en la oscuridad, aunque no lo parezca, siempre hay luz al fondo. =)

    ResponderEliminar
  2. Habrá que abrazarse a esa teoria de la luz que dice que la oscuridad no es mas que un conjunto de luces, supongo.
    Alfinal me acabo quemando los dedos...
    :)

    ResponderEliminar